
A la entrada encontramos la taquilla y justo pasando ésta, empezamos el recorrido con una colección que incluye desde la Prehistoria hasta la época Visigoda, en varias salas con luces tenues. En cada sala encontramos dentro de urnas las valiosas piezas bien identificadas y separadas por épocas. Un fascinante recorrido por épocas completamente distintas.
Pero lo mejor está por llegar (al menos para mí). Y os digo por qué, el edificio donde está el Museo, el actual Palacio de las Veletas, antiguamente fue la Alcazaba árabe. Uno de los tesoros de la ciudad es el Aljibe que se encuentra en el sótano de este palacio, que data de los siglos XV, XVII y XVIII. Este aljibe mide 15 metros de largo por 10 de ancho y una de las características que le distingue de otros es que está compuesta de 5 naves (5,30 metros de altura) cubiertas con bóvedas de cañón y tiene 16 arcos de herradura que descansan sobre 12 columnas. Es uno de los mejores conservados y de mayor tamaño de toda la Península Ibérica.
Para acceder hasta él tendremos que bajar algunas escaleras y después de un pequeño pasillo, accedemos a esta maravilla, bajando unas estrechas escaleras de piedra y podemos recorrerlo, a través del pasillo habilitado en dos de sus lados. Simplemente magnífico. Disfrutadlo.